12 de mayo de 2017

Mermay


Me ha venido bien alejarme estos meses, ahora veo mi situación con un poco más de claridad. Sigo teniendo una relación tensa con el dibujo, pero creo que el problema no es el dibujo en sí, sino todo el compango.

Seguro que la mayoría de la gente integra con naturalidad el dibujo en su vida, o compagina la vida online con la vida offline. Yo siempre las he mantenido bastante apartadas y no me funciona bien.

Como Xana intento ser una profesional de la docencia, como Utkka intento ser profesional del dibujo (a mi penosa manera), y me parece que nunca voy a ser capaz de conciliar estas dos facetas. No soy capaz de asumir el mismo nivel de compromiso con ambas a la vez, lo paso mal, me superan la responsabilidad y el estrés, acabo escacharrándome y desaparezco.

Aunque he sido muy feliz centrándome sólo en los estudios por un tiempo, si me acerco al dibujo sabiendo lo poco que abarco igual puedo quedarme, y me gustaría. Creo que esto significa que vuelvo a estar por aquí, aunque no tenga mucho que decir.

Me ha costado aceptar todo esto.

2 de abril de 2017

Versos torpes

Utkka ya no dibuja
Utkka ha guardado la tableta en el armario
Utkka se siente mal cuando ve las plumillas
         en el fondo del cajón, cogiendo polvo.

Utkka sólo piensa en Utkka
Utkka sólo escribe sobre Utkka
Utkka se difumina; ahora la llaman Xana
         y algunas veces profe.

Xana se estudia el BOPA
A Xana le importa una mierda el BOPA
Xana explica cónicas en la pizarra
         mientras sus alumnos se soban.

Xana no sabe escribir
Utkka solía dibujar
Xana es una agonías y sólo piensa en Utkka,
         pero ya no dibuja.

20 de noviembre de 2016

La pasta apesta

Como quien no quiere la cosa, hoy me puse a echar cuentas de autor de tebeos, a ver qué salía.

Supongamos que tengo un guión para un cómic de unas 40 páginas que quiero imprimir y vender. Con esa cifra me podría salir una grapa con 20 hojas interiores. Elegiría un formato A5 para que el interior de cada tebeo fueran diez A4 impresos a doble cara; y en realidad no imprimiría nada: haría fotocopias en una copistería en la que me sale a 0,05€ la hoja.

Vamos a tirar la casa por la ventana y a encargar a una imprenta online las cubiertas, que van ser a color en papel estucado de 115g, A4 a una cara. Aquí ya tengo que decidir cuántas copias quiero. 25 copias ni siquiera merecen la molestia de estar grapando un día. 50 siguen siendo muy pocas, pero sé que me va a costar moverlas y no quiero quedarme con mercancía en casa, aunque amortice la tirada. Hagamos cálculos con 50 ejemplares, a ver qué sale.

El coste total de 50 tebeos en estas condiciones sería de 43€ (18€ las cubiertas más 25€ lo de dentro), 0,86€ la unidad, ¡tirao de precio! Si vendo el libro a 3€ le sacaría 2,14€ a cada uno. Vender la tirada completa me daría 150€, de los cuales 107€ serían beneficios. Podría incluso subir el precio del tebeo, pero vamos a dejarlo así porque los gastos de envío salen a 2~2,5€ y no quiero encarecer el total.

13 de noviembre de 2016

La hora del cómic 2016

¡Por fin, mi evento comiquero preferido! Si no me equivoco, este año se ha celebrado la quinta edición de La hora del cómic. Me hace muy feliz que tanta gente se haya animado a participar y ojalá el número aumente el año que viene. Very special thanks go to Gurrupurru, que ha organizado y coordinado esta maravillosa ida de olla.

Por si alguien no lo sabe, La hora del cómic es un evento que se celebra el último fin de semana de octubre. Consiste en dibujar ocho páginas de cómic en una hora, aprovechando el cambio de horario de verano a horario de invierno en España. La mayoría de los participantes nos pasamos del tiempo estipulado y la calidad del dibujo suele ser de chiste, pero para mí conseguir dibujar ocho páginas es un exitazo aunque tarde un día en hacerlo. Además, con las prisas salen historias la mar de espontáneas y refrescantes.
Estudio previo de los personajes de mi historia de este año
Me gusta mucho esta iniciativa porque la excusa de que sólo es una hora me ayuda a superar la pereza que me da darle caña al lápiz... Y así a lo tonto, una vez entro en calor puedo tirarme dos o tres horas concentrada en acabar. Y acabo. Me ayuda a luchar contra ese perfeccionismo mal llevado y venenoso que me dice que haga lo haga la página siempre va a estar a medias.

Hasta aquí mi oda a la hora del cómic. En este hilo están recogidas las 18 aportaciones de este año, y también se puede acceder a las de las ediciones anteriores. La mía, ¡Fuaca!, se puede leer aquí. Será un poco chorras, pero creo que es el mejor cómic que he hecho hasta la fecha.

Corto y cierro, que empiezan Les 24 heures de acabar un trabajo para mañana a las cuatro.

12 de noviembre de 2016

Inktober 2016

Este mes pasado fue Inktober y participé con cuestionable éxito. Mi objetivo era hacer cuatro dibujos y al final me quedé en dos, pero menos da una piedra. Seguí la temática de videojuegos que propusieron en twitter Álvaro y Sandra.

Samus Aran, de la saga Metroid

Chun-Li, de la saga Street Fighter
En el dibu de Samus hice una mezcla de pinceladas de efecto gochas y líneas limpias en la armadura que no me convence, pero aceptamos pulpo. Contra todo pronóstico el de Chun-Li me gusta mucho y no sabía que algo así podía ocurrir, todavía lo estoy asimilando.

Y ahora los bocetos inéditos de la edición coleccionista:

21 de octubre de 2016

Déjà vu

Es una fría y soleada tarde otoñal. Hay niños en el parque de delante de casa y Utkka barre la acera con determinación. Un vecino pasa por el camino y se para a saludarla.

— ¡Utkka! ¿Qué es de tu vida?
— Aquí andamos, Fulanito. ¿Qué tal?
— Sobreviviendo, ya sabes...
— Sí, qué me vas a contar.
— ¿A qué te dedicas? Que no se te ve el pelo.
— Estoy haciendo un máster, de esos para opositar. Para profesor.
— Pero... ¿Qué habías estudiado para maestra?
— ¿Magisterio? No, hice física.
— Física... Educación física.
— No, no. Física... Como de física y química.
— Hostia, ufff. Vaya, vaya.
— Ya, bueno. Era lo que me gustaba, pero encontrar trabajo está jodido igual.
— Bueno, pero si te dan una prácticas ya es algo.
— ¿Cómo? ¿Pagadas?
— Sí, últimamente hay más prácticas pagadas. No te dan mucho, pero menos es nada.
— Tengo tres meses, pero no cobro nada. Casi que pago por ellas.
— Hostia, qué me dices. Qué raro... ¿Y dónde las haces?
— Aquí, en el instituto de abajo.
— Bueno, bien. Bien.
— Sí, a ver si poco a poco...
— Ya verás como sí. Venga, chula. Ya nos vemos.
— Ta lueguín, cuídate.
— Sí. ¡Igual!

Utkka se despide con la mano y ve cómo su vecino se aleja camino abajo. Continúa barriendo, con la extraña sensación de haber tenido esta misma conversación en el pasado.

2 de octubre de 2016

Fanservice en mil palabras

De un tiempo a esta parte el fanservice es una constante dentro de la culturilla pop, ya sea en cine, cómics, videojuegos o libros. Cada vez que sale el tema los comentarios se polarizan y corre la sangre en las redes, y me parece curioso que la gran mayoría de las discusiones se generen en torno a la sexualización de los personajes cuando esa es sólo una pequeña parte de un todo más amplio. Sé que es un asunto polémico porque a veces veo la tierra arder en Twitter, pero... Realmente no me parece para tanto.

9 de septiembre de 2016

Vuelta al cole

Faltan tres días para que vuelva al cole, doce para las fiestas de mi ciudad y catorce para que termine el plazo de entrega del concurso del Salón del Manga de Barcelona. Últimamente todo son fechas y tareas pendientes, y si no hay las busco yo en un periquete. Se me está haciendo difícil avanzar con el cómic, fundamentalmente porque hace años que no dibujo con estética manga y me cuesta horrores cogerle el punto.

Intento de hoy de reconciliarme con el manga. No lo he conseguido.
Hace unos días hice un juego en twitter que consistía en dibujar en el estilo de otras personas y, dadas las circunstancias, puede que no fuera la mejor idea. Si ya tenía problemas con el estilo, después de intercalar diez diferentes os podéis imaginar el cacao, así que he decidido que hasta que no entregue el cómic no voy a retomar ese reto.

Hace más tiempo aún, también twitter mediante, quedé en dibujar una ilustración con la friolera de 107 peces. No se me olvida, la tengo empezada, pero por falta de tiempo y conflictos de estilo tampoco la voy a continuar hasta que no termine el cómic. Este caso es un tanto especial porque quiero currarme la ilustración, así que entra dentro de lo esperado que tarde más en terminarla.

No sé si alguien se dará cuenta de todas las cosas que se me van quedando por el camino, seguramente poca gente se acuerde. A partir de ahora los estudios me van a dejar menos tiempo para pintar y parte de lo que dibuje no lo podré enseñar enseguida, pero me organizaré para terminar esos asuntillos pendientes e intentaré seguir subiendo algún garabato de vez en cuando, para que no os olvidéis mucho de mí.

¡Nos vemos en inktober pronto!

1 de septiembre de 2016

La historia interminable

Esta madrugada estaba buscando algo en internet cuando vi el doodle que adornaba la página de Google. Por la imagen ya me olía la tostada, pero al colocar el puntero sobre ella pude leer que hacía referencia al 37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable.

37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable
Ilustrado por Sophie Diao
Hay personas que recuerdan nítidamente el argumento de los libros que leen; yo soy de las que olvida enseguida la mayoría de detalles de las historias. Lo que sí perdura en mi memoria es el sentimiento que me generaron y las circunstancias personales que me rodeaban en ese momento. Puede que esa sea la razón por la que le tengo aprecio a La historia interminable.

Toda mi familia es de Asturias, pero por motivos de trabajo mis padres se marcharon de allí poco antes de que yo naciera. Me crié en un pueblo a medio camino entre Asturias y León, plantado a mil metros de altitud. En invierno nevaba en serio.

Cuando tenía ocho años nos mudamos a Oviedo, aunque asocio mi infancia y un montón de buenos recuerdos a ese pueblo de montaña. Hace bastante que no vamos por allí, pero cuando era pequeña visitábamos a unos amigos al menos una vez al año. En uno de esos viajes me prestaron un libro para que estuviera entretenida, era La historia interminable. Me pasé tres días sentada en un banco de piedra al sol y pegada a él. Hace dieciséis veranos de esto.

Era una edición bastante vieja, de tapa blanda y hecha polvo, normalucha. No estaba a dos tintas, ni tenía letra capitular, ni ilustraciones. No había nada que me indicara que no era otro libro más y disfruté de él sin prejuicios, algo que a día de hoy echo bastante de menos. Ya casi he olvidado el argumento, pero recuerdo muy bien que sentí que leía lo que le ocurría a Bastián del mismo modo que él lo hacía con Atreyu, así que si ellos dos estaban viviendo una aventura quizá yo también formara parte de ella. Es un pensamiento muy infantil, era una niña, pero me parece muy tierno.

Me parece imposible elegir un libro favorito porque no todos los leemos a la misma edad ni en las mismas circunstancias. No puedo comparar una novela que tengo reciente con una que leí hace una década, pero sí que hay libros a los que les tengo cariño y éste es uno de ellos. Por falta de tiempo no voy a poder hacer un dibujo que acompañe, pero al menos quería recordar una historia que no debe ser contada en otra ocasión.

24 de agosto de 2016

A la quinta va la vencida

Es la quinta vez que escribo esta entrada, todo para anunciar que estoy cumpliendo el propósito de lavarle la cara al blog y retomarlo. He estado pensando mucho en qué hacer con él, porque siempre he tenido la sensación de que iba a la deriva con el contenido, pero me parece que se va a quedar más o menos como está.
 
No tengo ninguna pretensión más allá de desahogar de vez en cuando, compartir lo poco que sé y enseñar algún dibujo a medias, así que ¿para qué buscar un rumbo o moderarme? Tengo la suerte de que me lee muy poca gente y puedo hablar casi de lo que me apetezca, o lo que os apetezca a vosotros si tenéis alguna petición. Al final esto es como la hora del café, me lo voy a tomar sola igual pero si pasa alguien por casa y quiere lo compartimos. El problema sería compartirlo con quinientas personas, tendría que montar una cafetería y me horroriza dedicarme a la hostelería metafórica.

Por lo que respecta a la parte visual he tirado de plantilla por defecto de blogger y me he quedado bastante contenta. Me falta ajustar algunos detalles como por ejemplo ese pez azul tan raro y ya estaría. A ver cómo va quedando la cosa y a ver si tengo algo más interesante que contar dentro de poco.

10 de mayo de 2016

¡Warp!


Estas son las páginas finales de un cómic de prueba. Con la primera me quejaba de que se veía mucha suciedad por culpa del papel que había usado, cosa que pude corregir en la segunda pasándome a papel offset corriente y moliente. Sigue sin ser ideal, pero sí aceptable.
Tengo en casa varios A4 de papel canson iris vivaldi de 185g/m2. Parece ser que también admiten bien tinta, rotulador y lápiz; a ver si no me los cargo con la próxima chapuza.

27 de abril de 2016

Esfeera

Porque igual habría que preguntarse qué pasaría con las hadas de las amapolas o del cáñamo en un mundo capitalista. Yo tengo la idea fermentando en una barrica; ya la descorcharemos algún día y a ver a qué nos sabe.
Poppy y Marie, hadas de negocios.
Me llevarán a juicio por el intento de título.

16 de agosto de 2015

Las 24 horas de uy

Como tenía el fin de semana para mí sola quería pegarme una maratón de dibujo y salió esto.
Blop blop. Fap fap. Frus frus. Slurp slurp.

Sabía que no iba a hacer las 24 horas del cómic porque soy muy lenta, pero al principio esperaba acercarme un poco. A las dos de la mañana me di cuenta de que no me apetecía apurar y sacar páginas sino dibujar lo que me diera la gana, con tiempo. Espero que os mole, yo me lo pasé bien.

De momento esto se va a quedar parado, tengo otras cosas que dibujar (hola, David :D), pero espero acabar la historia. Aún quedan viñetas de culos y tetas, ojalá sea motivación suficiente para continuar.