20 de noviembre de 2016

La pasta apesta

Como quien no quiere la cosa, hoy me puse a echar cuentas de autor de tebeos, a ver qué salía.

Supongamos que tengo un guión para un cómic de unas 40 páginas que quiero imprimir y vender. Con esa cifra me podría salir una grapa con 20 hojas interiores. Elegiría un formato A5 para que el interior de cada tebeo fueran diez A4 impresos a doble cara; y en realidad no imprimiría nada: haría fotocopias en una copistería en la que me sale a 0,05€ la hoja.

Vamos a tirar la casa por la ventana y a encargar a una imprenta online las cubiertas, que van ser a color en papel estucado de 115g, A4 a una cara. Aquí ya tengo que decidir cuántas copias quiero. 25 copias ni siquiera merecen la molestia de estar grapando un día. 50 siguen siendo muy pocas, pero sé que me va a costar moverlas y no quiero quedarme con mercancía en casa, aunque amortice la tirada. Hagamos cálculos con 50 ejemplares, a ver qué sale.

El coste total de 50 tebeos en estas condiciones sería de 43€ (18€ las cubiertas más 25€ lo de dentro), 0,86€ la unidad, ¡tirao de precio! Si vendo el libro a 3€ le sacaría 2,14€ a cada uno. Vender la tirada completa me daría 150€, de los cuales 107€ serían beneficios. Podría incluso subir el precio del tebeo, pero vamos a dejarlo así porque los gastos de envío salen a 2~2,5€ y no quiero encarecer el total.

13 de noviembre de 2016

La hora del cómic 2016

¡Por fin, mi evento comiquero preferido! Si no me equivoco, este año se ha celebrado la quinta edición de La hora del cómic. Me hace muy feliz que tanta gente se haya animado a participar y ojalá el número aumente el año que viene. Very special thanks go to Gurrupurru, que ha organizado y coordinado esta maravillosa ida de olla.

Por si alguien no lo sabe, La hora del cómic es un evento que se celebra el último fin de semana de octubre. Consiste en dibujar ocho páginas de cómic en una hora, aprovechando el cambio de horario de verano a horario de invierno en España. La mayoría de los participantes nos pasamos del tiempo estipulado y la calidad del dibujo suele ser de chiste, pero para mí conseguir dibujar ocho páginas es un exitazo aunque tarde un día en hacerlo. Además, con las prisas salen historias la mar de espontáneas y refrescantes.
Estudio previo de los personajes de mi historia de este año
Me gusta mucho esta iniciativa porque la excusa de que sólo es una hora me ayuda a superar la pereza que me da darle caña al lápiz... Y así a lo tonto, una vez entro en calor puedo tirarme dos o tres horas concentrada en acabar. Y acabo. Me ayuda a luchar contra ese perfeccionismo mal llevado y venenoso que me dice que haga lo haga la página siempre va a estar a medias.

Hasta aquí mi oda a la hora del cómic. En este hilo están recogidas las 18 aportaciones de este año, y también se puede acceder a las de las ediciones anteriores. La mía, ¡Fuaca!, se puede leer aquí. Será un poco chorras, pero creo que es el mejor cómic que he hecho hasta la fecha.

Corto y cierro, que empiezan Les 24 heures de acabar un trabajo para mañana a las cuatro.

12 de noviembre de 2016

Inktober 2016

Este mes pasado fue Inktober y participé con cuestionable éxito. Mi objetivo era hacer cuatro dibujos y al final me quedé en dos, pero menos da una piedra. Seguí la temática de videojuegos que propusieron en twitter Álvaro y Sandra.

Samus Aran, de la saga Metroid

Chun-Li, de la saga Street Fighter
En el dibu de Samus hice una mezcla de pinceladas de efecto gochas y líneas limpias en la armadura que no me convence, pero aceptamos pulpo. Contra todo pronóstico el de Chun-Li me gusta mucho y no sabía que algo así podía ocurrir, todavía lo estoy asimilando.

Y ahora los bocetos inéditos de la edición coleccionista:

9 de septiembre de 2016

Vuelta al cole

Faltan tres días para que vuelva al cole, doce para las fiestas de mi ciudad y catorce para que termine el plazo de entrega del concurso del Salón del Manga de Barcelona. Últimamente todo son fechas y tareas pendientes, y si no hay las busco yo en un periquete. Se me está haciendo difícil avanzar con el cómic, fundamentalmente porque hace años que no dibujo con estética manga y me cuesta horrores cogerle el punto.

Intento de hoy de reconciliarme con el manga. No lo he conseguido.
Hace unos días hice un juego en twitter que consistía en dibujar en el estilo de otras personas y, dadas las circunstancias, puede que no fuera la mejor idea. Si ya tenía problemas con el estilo, después de intercalar diez diferentes os podéis imaginar el cacao, así que he decidido que hasta que no entregue el cómic no voy a retomar ese reto.

Hace más tiempo aún, también twitter mediante, quedé en dibujar una ilustración con la friolera de 107 peces. No se me olvida, la tengo empezada, pero por falta de tiempo y conflictos de estilo tampoco la voy a continuar hasta que no termine el cómic. Este caso es un tanto especial porque quiero currarme la ilustración, así que entra dentro de lo esperado que tarde más en terminarla.

No sé si alguien se dará cuenta de todas las cosas que se me van quedando por el camino, seguramente poca gente se acuerde. A partir de ahora los estudios me van a dejar menos tiempo para pintar y parte de lo que dibuje no lo podré enseñar enseguida, pero me organizaré para terminar esos asuntillos pendientes e intentaré seguir subiendo algún garabato de vez en cuando, para que no os olvidéis mucho de mí.

¡Nos vemos en inktober pronto!

1 de septiembre de 2016

La historia interminable

Esta madrugada estaba buscando algo en internet cuando vi el doodle que adornaba la página de Google. Por la imagen ya me olía la tostada, pero al colocar el puntero sobre ella pude leer que hacía referencia al 37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable.

37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable
Ilustrado por Sophie Diao
Hay personas que recuerdan nítidamente el argumento de los libros que leen; yo soy de las que olvida enseguida la mayoría de detalles de las historias. Lo que sí perdura en mi memoria es el sentimiento que me generaron y las circunstancias personales que me rodeaban en ese momento. Puede que esa sea la razón por la que le tengo aprecio a La historia interminable.

Toda mi familia es de Asturias, pero por motivos de trabajo mis padres se marcharon de allí poco antes de que yo naciera. Me crié en un pueblo a medio camino entre Asturias y León, plantado a mil metros de altitud. En invierno nevaba en serio.

Cuando tenía ocho años nos mudamos a Oviedo, aunque asocio mi infancia y un montón de buenos recuerdos a ese pueblo de montaña. Hace bastante que no vamos por allí, pero cuando era pequeña visitábamos a unos amigos al menos una vez al año. En uno de esos viajes me prestaron un libro para que estuviera entretenida, era La historia interminable. Me pasé tres días sentada en un banco de piedra al sol y pegada a él. Hace dieciséis veranos de esto.

Era una edición bastante vieja, de tapa blanda y hecha polvo, normalucha. No estaba a dos tintas, ni tenía letra capitular, ni ilustraciones. No había nada que me indicara que no era otro libro más y disfruté de él sin prejuicios, algo que a día de hoy echo bastante de menos. Ya casi he olvidado el argumento, pero recuerdo muy bien que sentí que leía lo que le ocurría a Bastián del mismo modo que él lo hacía con Atreyu, así que si ellos dos estaban viviendo una aventura quizá yo también formara parte de ella. Es un pensamiento muy infantil, era una niña, pero me parece muy tierno.

Me parece imposible elegir un libro favorito porque no todos los leemos a la misma edad ni en las mismas circunstancias. No puedo comparar una novela que tengo reciente con una que leí hace una década, pero sí que hay libros a los que les tengo cariño y éste es uno de ellos. Por falta de tiempo no voy a poder hacer un dibujo que acompañe, pero al menos quería recordar una historia que no debe ser contada en otra ocasión.

10 de mayo de 2016

¡Warp!


Estas son las páginas finales de un cómic de prueba. Con la primera me quejaba de que se veía mucha suciedad por culpa del papel que había usado, cosa que pude corregir en la segunda pasándome a papel offset corriente y moliente. Sigue sin ser ideal, pero sí aceptable.
Tengo en casa varios A4 de papel canson iris vivaldi de 185g/m2. Parece ser que también admiten bien tinta, rotulador y lápiz; a ver si no me los cargo con la próxima chapuza.

27 de abril de 2016

Esfeera

Porque igual habría que preguntarse qué pasaría con las hadas de las amapolas o del cáñamo en un mundo capitalista. Yo tengo la idea fermentando en una barrica; ya la descorcharemos algún día y a ver a qué nos sabe.
Poppy y Marie, hadas de negocios.
Me llevarán a juicio por el intento de título.