La historia interminable

Esta madrugada estaba buscando algo en internet cuando vi el doodle que adornaba la página de Google. Por la imagen ya me olía la tostada, pero al colocar el puntero sobre ella pude leer que hacía referencia al 37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable.

37.º aniversario de la primera publicación de La historia interminable
Ilustrado por Sophie Diao
Hay personas que recuerdan nítidamente el argumento de los libros que leen; yo soy de las que olvida enseguida la mayoría de detalles de las historias. Lo que sí perdura en mi memoria es el sentimiento que me generaron y las circunstancias personales que me rodeaban en ese momento. Puede que esa sea la razón por la que le tengo aprecio a La historia interminable.

Toda mi familia es de Asturias, pero por motivos de trabajo mis padres se marcharon de allí poco antes de que yo naciera. Me crié en un pueblo a medio camino entre Asturias y León, plantado a mil metros de altitud. En invierno nevaba en serio.

Cuando tenía ocho años nos mudamos a Oviedo, aunque asocio mi infancia y un montón de buenos recuerdos a ese pueblo de montaña. Hace bastante que no vamos por allí, pero cuando era pequeña visitábamos a unos amigos al menos una vez al año. En uno de esos viajes me prestaron un libro para que estuviera entretenida, era La historia interminable. Me pasé tres días sentada en un banco de piedra al sol y pegada a él. Hace dieciséis veranos de esto.

Era una edición bastante vieja, de tapa blanda y hecha polvo, normalucha. No estaba a dos tintas, ni tenía letra capitular, ni ilustraciones. No había nada que me indicara que no era otro libro más y disfruté de él sin prejuicios, algo que a día de hoy echo bastante de menos. Ya casi he olvidado el argumento, pero recuerdo muy bien que sentí que leía lo que le ocurría a Bastián del mismo modo que él lo hacía con Atreyu, así que si ellos dos estaban viviendo una aventura quizá yo también formara parte de ella. Es un pensamiento muy infantil, era una niña, pero me parece muy tierno.

Me parece imposible elegir un libro favorito porque no todos los leemos a la misma edad ni en las mismas circunstancias. No puedo comparar una novela que tengo reciente con una que leí hace una década, pero sí que hay libros a los que les tengo cariño y éste es uno de ellos. Por falta de tiempo no voy a poder hacer un dibujo que acompañe, pero al menos quería recordar una historia que no debe ser contada en otra ocasión.

Comentarios

  1. Me pasa como a ti, recuerdo más las sensaciones que los hechos en sí :)

    Yo leí la «Historia interminable» más mayor, en el verano que tenía 22 años, pero lo recuerdo con mucho cariño. Tengo un grupito de libros que «me han salvado la vida», o al menos la sensibilidad y la alegría de vivir, y éste es uno de ellos. Es un libro perfecto para la infancia y para todas las edades porque toca temas que siempre nos acompañarán, y la conclusión de que nuestra vida es más rica con nuestra fantasía pero esta no puede sustituirla. Bueno, y muchas cosas más, es una maravilla.

    PD: Me gusta cómo has escrito el post, fluye :)

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    1. Yo tengo ganas de releerlo por lo que dices: seguramente ahora me llegue un mensaje distinto al que me llegó en su día, pero sé que va a ser enriquecedor igualmente. Es un alivio tener libros a los que volver ^^

      Me alegro de que te parezca bien el post, dibujar se me da bastante mejor que escribir :)

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