Fanservice en mil palabras

De un tiempo a esta parte el fanservice es una constante dentro de la culturilla pop, ya sea en cine, cómics, videojuegos o libros. Cada vez que sale el tema los comentarios se polarizan y corre la sangre en las redes, y me parece curioso que la gran mayoría de las discusiones se generen en torno a la sexualización de los personajes cuando esa es sólo una pequeña parte de un todo más amplio. Sé que es un asunto polémico porque a veces veo la tierra arder en Twitter, pero... Realmente no me parece para tanto.

Antes de nada, definiciones: Para mí el fanservice es un codazo amistoso del autor a su público, o así es como traduciría yo el término. No necesariamente tiene que asociarse a escotes de la profundidad de la fosa de las Marianas: Las poses tipo pin-up son fanservice en sí mismas sin necesidad de enseñar carne. También lo son las explosiones de las películas de Michael Bay, las peleas de robots o, más recientemente, las referencias a los 80 que he encontrado en mi sopa. ¿Ese riff de Back in black que se marca el guitarrista en la verbena de tu pueblo sin venir a cuento? Fanservice también.

Me parece natural que un creador integre en su producto elementos que cree que van a satisfacer al consumidor, aunque en un cómputo global puedan ser prescindibles. Pero claro, ¿qué voy a decir yo, que caigo en el onanismo personal cada vez que dibujo? Animes como Tengen Toppa Gurren-Lagann (Gainax) o Kill la Kill (Trigger) se caracterizan por su exuberancia, ya no usando el fanservice como un complemento sino asimilándolo y haciendo un estilo de él.

A mí esto no me supone ningún problema más allá de la saturación (ojalá lleguen los zombis para que dejemos de rodar pelis de zombis). Eso no quiere decir que vaya a disfrutar todo el fanservice, del mismo modo que no disfrutaré de cualquier obra. Hace unos días estaba viendo cortos de Benny Hill y me dejó mal sabor de boca que meterle mano a pibones fuera un chiste tan recurrente. No es mi estilo, pero seguro que hay mucha gente a la que le pasa desapercibido o directamente le parece un recurso tronchante. Aquí ya estaríamos hablando de público objetivo, responsabilidad y moral, y es un berenjenal que voy a evitar en esta entrada. Eso no quita que haya que tenerlo en cuenta a la hora de analizar una obra en su conjunto.

No... Lo que me molesta del fanservice es que a veces se usa de una forma algo oscura, y aquí el ejemplo más sangrante sí es la sexualización mal llevada. Sobre todo en el cine, veo una diferencia muy clara entre un personaje que hace uso de su sexualidad dentro del marco de la historia y uno que flirtea con el espectador. En el primer caso toda posible discusión vuelve a quedar inscrita en la circunferencia de la moral, mientras que en el segundo considero que se rompe el argumento a la brava. Se presenta una escena en la que los personajes aparentemente interactúan entre sí, pero ese culo en primer plano es un diálogo muy claro entre su dueño y el espectador (sí, Suicide Squad, te estoy mirando a ti).

Creo que lo que más me irrita del fanservice es que me arruine una película. La experiencia se devalúa bastante si en mitad del visionado te paras a pensar en por qué un plano se rodó de una determinada manera o en si una elección de vestuario está rompiendo la coherencia de una escena. Habrá quien diga que esto es romper la cuarta pared, yo añadiría un a cabezazos a la expresión.

Para mí, la cuarta pared se rompe bien cuando se hace de forma obvia. Woody Allen para la acción y se pone a hablar con la cámara, con el espectador. Te das cuenta de lo que está pasando, pero lo aceptas y la película sigue. Es más sutil en el caso de Modern Family, cuando el personaje de Phil Dunphy desvía ligeramente la vista hacia la cámara al final de un gag y te mira fijamente durante un instante. A veces pasa desapercibido y muchas no, pero en estas situaciones el personaje sabe que estás ahí y se comunica contigo, verbalmente o no. Si son el director o el equipo de rodaje los que te envían el mensaje, a menos que sea irónicamente, lo único que se estará rompiendo será la bambalina.

No sé qué pensaréis de todo esto; yo misma hace años no habría suscrito esta opinión. Tengo mis fetiches*, como todo el mundo, así que si me los presentaran me habría quedado satisfecha independientemente de cómo lo hicieran. Ahí es donde creo que está el quid de la cuestión: Hay películas que se apoyan en los medios audiovisuales para contarte una historia y películas que hilvanan un argumento para enseñarte imágenes sugerentes. Seguro que podemos encontrar algo que nos agrade en cualquiera de estas categorías, pero si usamos la misma vara de medir con ambas hay una que siempre va a salir peor parada. Todos sabemos cuál.

Sería hipócrita acabar la entrada sin reconocer que yo misma hago un mal uso del fanservice cuando dibujo. Estoy más acostumbrada a dibujar ilustraciones que cómics, así que quizá no soy todo lo sutil que debería a la hora de contar historias y le lanzo al lector las viñetas a la cara en vez de dejar que fluyan. Volviendo al punto anterior, dependiendo del objetivo que uno persiga con su obra esto cobra mayor o menor relevancia, pero es una cuestión sobre la que merece la pena reflexionar. Eso sí, por encima de todo lo dicho defiendo el incontestable derecho del individuo a hacer un tebeo, libro, juego o película de mierda.


*Estas dos tiras no me podrían gustar más ni aunque hubieran sido dibujadas expresamente para mí: [1, 2]

Comentarios

  1. A mí el fanservice no me parece mal si se integra bien con la historia y los personajes. Yo creo que lo he forzado alguna vez pero no me he sentido a gusto y creo que ya no lo hago. Creo. Pero al fin y al cabo creo que es una cuestión de gusto y de evolución autoral de cada cual, no es algo sobre lo que se pueda legislar.

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    1. Creo que me he pasado intentando destilar la esencia del fanservice y he legislado yo :_D Me da rabia que el término tenga tanta connotación negativa, como si la obra que usa ese recurso no debiera tomarse en serio o perdiera calidad. Igual sólo es percepción mía.

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    2. Es verdad que tiene una connotación negativa que no tendría por qué tener. Al fin y al cabo, en el cómic comercial se trata de satisfacer a un público, ¿no? Renegar del fanservice lo veo más propio de autores malditos o underground que hacen cosas sólo para sí mismos :P (¡e incluso en ese caso se podría argumentar que hacen fanservice para sí mismos!)

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    3. Todo esto desde la perspectiva de que el fanservice no tiene por qué ser enseñar más piel de lo normal, que puede ser p ej entretenerse en detalles que no aportan mucho a la historia pero que hacen gozar a ciertos fans. Por ejemplo, las descripciones excesivas.

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    4. (Mil años tarde)
      Supongo que el fanservice tampoco es muy importante hasta que no empiezas a ganar pasta con él. Si se rompe esa barrera corres el riesgo de que la gente piense que te aprovechas, porque dónde se habrá visto eso de dibujar por dinero. Se dibuja por amor al arte, y si además de ser pobre mueres de sífilis mejor que mejor 8)

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