29 de agosto de 2017

Arcoíris

De niña siempre dibujaba el arcoíris con sus siete franjas, pero con los colores naranja y amarillo cambiados de orden. Hasta que llegué a segundo de Bachillerato no me di cuenta de que lo había pintado mal toda la vida y no tenía sentido físico, pero mis profesores nunca corrigieron mis dibujos.

También de pequeña, a menudo me preguntaba en qué extremo del arco debía colocar el color rojo: ¿empieza por arriba o por abajo?, me decía. Al final lo dibujaba sin tenerlo muy claro, pero nunca importó. Con el tiempo me di cuenta de que sí había un orden, que la luz blanca se refracta y descompone en infinitos haces de frecuencias de acuerdo a un comportamiento físico conocido, y así se forma el gradiente que llamamos cariñosamente arcoíris.

Ahora sé que no hay siete colores, sino un continuo de matices que simplificamos en franjas, pero siendo realistas, ni siquiera todas las bandas tendrían el mismo ancho. Ahora sé que, al final, todo era una representación simbólica y un tanto subjetiva de un fenómeno óptico. Que si me hubiera dado la gana podría haber pintado mi arcoíris de forma arbitraria, sin finjir una correspondencia con la realidad que sólo conocemos a medias... Pero eso sí que lo habrían corregido mis profesores, a pesar de que nadie dibujó nunca un arcoíris, sino una norma, un convenio.

4 comentarios:

  1. Nunca fue mi especialidad dibujar arcoiris de pequeño... xD
    No recuerdo que me corrigiesen nunca, pero seguro que sí que lo hicieron, porque recuerdo tener los plastidecor marcados.

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    1. Habían tardado bastante en darse cuenta de lo del daltonismo, ¿no? xD

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    2. Sí, tercero de primaria, porque mi tutora pensaba que era tonto y a esas alturas no había aprendido los colores... estos de magisterio...

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  2. Yo lo empezaba con el amarillo, luego el naranja, el rojo… para mí tenía más sentido así, de más cálido a más oscuro :D

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